Introducción a la física cuántica y su relación directa con lo espiritual

El descubrimiento de este nivel de la realidad sienta las bases, que dan a la ciencia espiritual una comprobación tangible desde la ciencia material.

Este es el mundo del alma y aunque las escuelas esotéricas promulgan la creencia en la generación y la inmortalidad del alma, la física cuántica nos lo demuestra y en eso radica su virtud.

El estudio de la física cuántica cambia todo nuestro entendimiento sobre los fundamentos básicos del universo conocido.


Con ella, la ciencia física ingresó sin proponérselo a este campo que tradicionalmente había sido terreno religioso llamado "mundo metafísico o plano espiritual"


Conceptos básicos sobre la Teoría cuántica

La materia
sólo puede emitir o absorber energía en pequeñas unidades discretas llamadas cuantos.

Se afirma que no es posible especificar con exactitud simultánea la posición y el momento lineal de una partícula subatómica.

Cuando un electrón pasa de un nivel de energía a otro, emite un fotón con una energía determinada.

Estos fotones dan lugar a líneas de emisión lumínicas.

Esta emisión de fotones incluye una serie de transiciones situadas en el espectro lumínico visible y asociadas cada una con un color diferente.

En el átomo, los electrones cargados negativamente giran en torno a su núcleo positivo, en órbitas dictadas por las leyes del movimiento de Newton.

Pero los científicos esperaban que los electrones emitieran luz en una amplia gama de frecuencias, y no en las estrechas bandas de frecuencia que forman las líneas de un espectro.

Otro enigma para los físicos era la coexistencia de dos teorías de la luz: la teoría corpuscular, que explica la luz como una corriente de partículas, y la teoría ondulatoria, que considera la luz como ondas electromagnéticas.

El primer avance que llevó a la solución de aquellas dificultades fue la introducción por parte de del científico Max Planck del concepto del cuanto, como resultado de los estudios de la radiación del cuerpo negro realizados por los físicos en los últimos años del siglo XIX.

En la física teórica, un Cuerpo negro, es un objeto ideal que absorbe toda la radiación que llega a su superficie sin reflejar ninguna ni emitir radiación propia.

En teoría, un cuerpo negro sería también un emisor perfecto de radiación, y emitiría a cualquier temperatura la máxima cantidad de energía disponible.

A una temperatura dada, emitiría una cantidad definida de energía en cada longitud de onda.

Al fracasar los intentos de calcular la radiación de un cuerpo negro ideal, según la física clásica, se desarrollaron por primera vez los conceptos básicos de la teoría cuántica.

Se descubrió que un cuerpo a temperatura alta (al rojo vivo) emite la mayor parte de su radiación en las zonas de baja frecuencia (rojo e infrarrojo); un cuerpo a temperatura más alta (al rojo blanco) emite proporcionalmente más radiación en frecuencias más altas (Amarillo, Verde, Azul).

El desarrollo de Planck sobre la teoría cuántica ha producido un cambio radical en el concepto que se tiene en física, de la luz y de la materia; en la actualidad, se considera que ambas combinan las propiedades de una onda y de una partícula. Así, la constante de Planck se ha vuelto tan importante para la investigación de las partículas de materia como para los cuantos de luz, ahora denominados fotones.

Sintetizando, podemos afirmar que el principio fundamental de la teoría cuántica es que una entidad que estamos acostumbrados a considerar como una partícula (por ejemplo, un electrón) puede comportarse también como una onda, mientras que otras entidades que solemos concebir como ondas (por ejemplo, la luz,) también pueden describirse como corpúsculos (en este caso, fotones).

Esto dio vida a un aforismo muy usado en los ámbitos científicos que dice:

Las entidades cuánticas “viajan como ondas pero llegan como partículas”.

 

De acuerdo con los conceptos de la ciencia física Cartesiana anterior a la cuántica, para el hombre, existe un mundo objetivo, independiente del observador, y el hombre es parte de ese mundo objetivo.

El sistema nervioso humano representa adecuadamente ese mundo objetivo a través de los sentidos que captan lo externo y lo reproducen en imágenes.

El universo está compuesto de masas de materia separadas entre sí en el tiempo y en el espacio.

Para el limitado entendimiento humano, el tiempo y el espacio existen como absolutos y en ellos el el hombre se encuentra cautivo, está localizado y envejece.

Los innovadores conceptos de la nueva ciencia de la física cuántica, apuntan a un cambio radical que se origina en descripciones absolutamente diferentes de lo que es conocer.

No existe un mundo objetivo independiente del observador ni se puede afirmar su existencia sobre la base de ningún criterio de distinción ajeno al acto mismo de conocer.

Cualquier referencia a una experiencia sensorial se remite a una petición de principio. Lo único que en realidad se puede afirmar es que el mundo físico, incluido el hombre, es una reacción del observador.

El sistema nervioso humano actúa como transmisor  de las sensaciones que los sentidos físicos detectan, contactan y dan testimonio sobre lo que llamamos “realidad”.

La percepción parece ser automática y autentica, pero en realidad es solo una experiencia aprendida. El mundo en el que vive el ser humano, incluida la experiencia de su propio cuerpo, está completamente inspirado en el modo en que aprendió a percibirlo. Si cambian los parámetros descriptivos cambia la experiencia sobre el  cuerpo y el mundo.

El universo se encuentra completamente interconectado. Aunque cada cosa parezca separada e independiente, todos los seres se encuentran unidos por intermedio de una inteligencia superior que gobierna el cosmos, en los que viven, se mueven y tienen su ser.

En el preciso instante en que pensamos "estoy contento", un mensajero químico traduce nuestras emociones, todas las células de nuestro cuerpo entienden nuestro deseo de felicidad y se suman a él.

El hecho de que podamos hablar instantáneamente con cincuenta mil billones de células en su propio lenguaje resulta tan inexplicable como el momento en que la naturaleza creó el primer fotón a partir del espacio vacío.
Las moléculas mensajeras son la expresión material más fina de la inteligencia que puede producir el cerebro.

El tiempo como absoluto no existe, solo hay eternidad. El tiempo es eternidad cuantificada, temporalidad segmentada por el hombre. El tiempo lineal es un reflejo del modo de percibir el cambio.

Cuando se percibe lo inmutable, deja de existir el tiempo cronológico.

En lo más profundo del hombre, sin que lo sepan sus sentidos, existe un campo de inmutabilidad que es lo que realmente es. El núcleo de la vida, su  verdadera esencia Yo Soy que en realidad es. Cada ser habita una realidad que está más allá de todo lo temporal.

Por lo tanto el hombre no tiene por que envejecer, ni enfermar ni morir; estos conceptos errados son  partes del escenario que elabora la creencia humana dentro del teatro de su lenguaje, nada de esto es parte de la esencia del  hombre.

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